Pluralismo alético y proposiciones compuestas

En su reciente libro Truth as One and Many (Oxford: OUP, 2009), M. Lynch defiende una forma elaborada de pluralismo sobre la verdad. La idea es, de entrada, que el predicado “es verdadera” no es ambigüo y, por tanto, no tiene significados distintos para, digamos, distintos dominios de proposiciones (por ejemplo, el dominio de las proposiciones morales). Pero, una teoría monista sobre el concepto de verdad es compatible con una teoría pluralista de la propiedad (o, más bien, propiedades) correspondiente al concepto. Es posible, entonces, sostener que el predicado “es verdadera” funciona como una descripción definida que designa propiedades distintas para distintos dominios de proposiciones. Este es, según la interpretación de Lynch, el pluralismo sobre la verdad defendido por C. Wright. Debido a razones que no me propongo examinar, Lynch mantiene que es mejor considerar que el predicado de verdad funciona como un designador rígido y que, en esa medida, designa una propiedad única para todo dominio proposicional. Sin embargo, la propiedad de la verdad como tal es una propiedad inmanente a otras propiedades, en el sentido de que es una propiedad que puede ser múltiplemente realizada por otras propiedades sobre las que superviene, que, entonces, son propiedades que manifiestan la presencia de la verdad en un dominio proposicional determinado. Dos propiedades que pueden manifestar la presencia de la verdad en distintos dominios son la verdad como trascendencia al reconocimiento y la verdad como superaseverabilidad. Voy a discutir una cuestión sobre la relación entre el pluralismo sobre la verdad y el pluralismo lógico, entendido este último como la tesis de que la propiedad que es preservada en los argumentos válidos y que caracteriza veritativo-funcionalmente a las proposiciones compuestas puede cambiar de uno a otro dominio proposicional.

Consideremos la proposición compuesta:

(C) Los lagartos sienten dolor y causar dolor es moralmente malo.

La proposición compuesta (C) es, obviamente, una conjunción y, desde luego, podría formar parte de un argumento al efecto de que causar dolor a los lagartos es moralmente malo. Sin embargo, no voy a ocuparme de la relación entre el pluralismo sobre la verdad y el pluralismo lógico con respecto a la validez de los argumentos. Examino el caso más simple de la verdad de las proposiciones compuestas.

El primer miembro de la conjunción (C) es una proposición psicológica (específicamente, sobre psicología animal), mientras que el segundo miembro de la conjunción es una proposición moral. De manera que la primera tiene un contenido fáctico y la segunda tiene un contenido evaluativo. Supongamos ahora que la propiedad de la verdad como tal es múltiplemente realizada y que, por un lado, la propiedad que manifiesta la verdad para el dominio de las proposiciones psicológicas es la verdad como trascendencia al reconocimiento, pero, por otro lado, la propiedad que manifiesta la verdad para el dominio de las proposiciones morales es la verdad como superaseverabilidad. Así que la verdad de la proposición de que los lagartos sienten dolor es independiente de nuestra capacidad de reconocer que lo es (es decir, es independiente de la mente) y, en cambio, la verdad de la proposición de que causar dolor es moralmente malo es, en algún sentido, dependiente de la mente.

La cuestión relevante sobre las proposiciones compuestas es: ¿qué propiedad manifiesta la verdad de una proposición compuesta cuando la verdad de las proposiciones componentes es manifestada por distintas propiedades? De entrada, es evidente que en términos veritativo-funcionales la verdad de la conjunción (C) es funcionalmente dependiente de la verdad de los miembros de la conjunción. Pues, según una definición recursiva de verdad tenemos que:

(CV) <A y B> es verdadera si, y solo si, <A> es verdadera y <B> es verdadera.

Pues bien, Lynch introduce el siguiente principio regulativo (p. 100):

(MODESTIA) Donde una proposición compuesta o una inferencia contiene proposiciones de distintos dominios, la lógica que rige por defecto es la del miembro más débil del compuesto o inferencia.

Una lógica es más débil que otra solo si esta última no solo incluye todas las leyes y principios lógicos de la primera, sino que además es no-conservadora, en el sentido de que incluye nuevas leyes o principios lógicos. A este respecto la verdad como superaseverabilidad da lugar a una lógica más débil que la verdad como trascendencia al reconocimiento (de aquí en adelante, me referiré a ella como Verdad): en efecto, para un dominio donde rige la verdad como superaseverabilidad no hay garantía de que todas las proposiciones simples son verdaderas o falsas, pues no hay garantía de que toda proposición simple o su negación es superaseverable, en cuyo caso el principio de bivalencia no es un principio lógico para ese dominio (debido a que la ley del tercio excluso no es una ley lógica en ese dominio). A no ser que establezcamos, además de la ley de la doble negación, una claúsula de cognoscibilidad para ese dominio (<p> es superaseverable si, y solo si, p), es decir, una tesis metafísica idealista, pero en ese caso el principio de bivalencia no es el resultado de consideraciones meramente lógicas y, por tanto, difícilmente puede ser considerado como un principio lógico.

De cualquier forma, tenemos una aproximación más intuitiva a la plausibilidad inicial de MODESTIA sobre la verdad de la conjunción (C). En lo que nos atañe, el principio MODESTIA significa que la propiedad que manifiesta la verdad de la conjunción (C) es la propiedad que manifiesta la verdad del miembro más débil de la conjunción. Si la proposición de que los lagartos sienten dolor es verdadera, hemos conjeturado que lo es de un modo independiente de la mente, es decir, independientemente de que ahora o en el futuro nos hallemos en un estado de información receptivo al hecho de que los lagartos sienten dolor. Pero, si la proposición de que causar dolor es moralmente malo es verdadera, tiene que serlo porque ahora o en el futuro hay algún estado de información tal que al hallarnos en él juzgaríamos que causar dolor es moralmente malo, y ningún desarrollo o incremento ulterior de ese estado de información nos haría retractarnos del juicio original (pues, esta es precisamente la condición de ser superaseverable). Supongamos, entonces, que la propiedad que manifiesta la verdad de la conjunción es la Verdad (y no, por aplicación de MODESTIA, la superaseverabilidad): así que la verdad de la proposición compuesta (C) es independiente de que nos podamos hallar en el estado de información receptivo al hecho compuesto de que los lagartos sienten dolor y causar dolor es moralmente malo. Pero, dado que un miembro de la conjunción es verdadero porque es superaseverable, la verdad de la conjunción no es independiente de cualquier estado de información, pues depende al menos de que nos podamos hallar en un estado de información en el que juzgaríamos, sin retractación ulterior, que causar dolor es moralmente malo. La consecuencia es que difícilmente tiene sentido decir que la conjunción (C) es verdadera de un modo independiente de la mente (es Verdadera) si nuestra mente tiene que estar configurada de cierta manera para que la conjunción sea verdadera.

Luego, lo más razonable es sostener, por aplicación de MODESTIA, que la verdad de la conjunción (C) es manifestada a través de su superaseverabilidad. Pero, mi tesis es que esta solución no funciona, y de hecho nos lleva directamente a una contradicción. Supongamos que el primer miembro de la conjunción no es verdadero pero es superaseverable: la proposición de que los lagartos sienten dolor no es Verdadera pero hay un estado de información tal que si nos halláramos en él juzgaríamos, sin retractación ulterior, que los lagartos sienten dolor. Esta posibilidad, fuertemente escéptica, es una consecuencia natural de la idea de una verdad independiente de la mente. Supongamos, además, que la proposición de que causar dolor es moralmente malo es superaseverable y, por tanto, verdadera. Tengamos en cuenta también que el predicado “es verdadera” es un predicado que puede ser sustituido por el predicado “es superaseverable” al menos en aquellas claúsulas de una definición recursiva, como (CV), que no requieren leyes o principios lógicos más fuertes, de manera que tenemos una definición recursiva de la superaseverabilidad de una conjunción (como en la lógica intuicionista en términos de prueba):

(CS) <A y B> es superaseverable si, y solo si, <A> es superaseverable y <B> es superaseverable.

Por hipótesis tanto la proposición de que los lagartos sienten dolor como la proposición de que causar dolor es moralmente malo son superaseverables, en cuyo caso por aplicación de (CS) la conjunción (C) es superaseverable. Ahora bien, por aplicación de MODESTIA se sigue que la conjunción (C) es verdadera. Pero, por hipótesis la proposición de que los lagartos sienten dolor no es verdadera, en cuyo caso por aplicación de (CV) tenemos que la conjunción (C) no es verdadera. El resultado es que hemos alcanzado una contradicción tal que la conjunción (C) es y no es verdadera, y no parece que haya nada mal en la argumentación: así que debemos renunciar al principio MODESTIA.

Supongamos ahora que el primer miembro de la conjunción es verdadero pero no es superaseverable: la proposición de que los lagartos sienten dolor es Verdadera pero no hay un estado de información tal que si nos halláramos en él juzgaríamos, sin retractación ulterior, que los lagartos sienten dolor. Está claro que si hubiera un estado de información en el que juzgaríamos que los lagartos sienten dolor, entonces, siendo Verdadera la proposición, no podría haber un incremento o desarrollo de ese estado de información que nos llevara a retractarnos del juicio original. Pero, una concepción netamente realista sobre estados cualitativos o conscientes como el dolor va bien de la mano con la idea de que, por ejemplo, en el caso de los lagartos no hay ahora ni habrá en el futuro un estado de información receptivo al hecho de que los lagartos sienten dolor. Supongamos también que la proposición de que causar dolor es moralmente malo es superaseverable y, por tanto, verdadera. Pues bien, por hipótesis tanto la proposición de que los lagartos sienten dolor como la proposición de que causar dolor es moralmente malo son verdaderas, en cuyo caso por aplicación de (CV) la conjunción (C) es verdadera. Pero, por hipótesis la proposición de que los lagartos sienten dolor no es superaseverable, en cuyo caso por aplicación de (CS) tenemos que la conjunción (C) no es superaseverable. Entonces, por aplicación de MODESTIA se sigue que la conjunción (C) no es verdadera. De nuevo, hemos llegado a la conclusión contradictoria de que la conjunción (C) es y no es verdadera, y de nuevo solo hay un candidato a la culpabilidad: el principio MODESTIA.

Etiquetas: , , , , , , ,

Una respuesta to “Pluralismo alético y proposiciones compuestas”

  1. Verdad transversal o pluralismo alético « Relativismo, realismo y verdad Says:

    […] y la propiedad V2 que rige para las proposiciones morales es ser superaseverable (Ver el post Pluralismo alético y proposiciones compuestas). Así que, a primera vista, lo que algunos teístas están dispuestos a decir es realmente: […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: