Inconmensurabilidad y posibilidad epistémica

En su excelente artículo “Radical Interpretation, Logic, and Conceptual Schemes” (en M. de Caro (ed.), Interpretations and Causes, Synthese Library, 1999), N. Tennant argumenta, entre otras cosas, contra la conocida tesis de D. Davidson de que un fallo de traducción entre lenguajes es necesario para que haya una diferencia de esquema conceptual. En otras palabras, argumenta contra la tesis: que haya un esquema conceptual que sea una alternativa al nuestro depende de que no seamos capaces de traducir el lenguaje en cuestión. Tennant propone un contra-ejemplo basado en la hipótesis de una Inteligencia Extraterrestre cuyo lenguaje (o teoría) consta de oraciones que pueden ser emparejadas con las oraciones de nuestra teoría actual mediante un manual de traducción que es una teoría de la verdad para el lenguaje de IE. Con todo, la tesis de Tennant es que, intuitivamente, el esquema conceptual de IE es inconmensurable con el nuestro, en el sentido de que el carácter subjetivo de su experiencia (como qué es percibir el mundo a la manera de IE) es inaccesible para nosotros, y viceversa. El contra-ejemplo de Tennant tiene la consecuencia de que nuestra teoría actual puede y no puede ser falsa, lo que aparentemente es una contradicción. Mi objetivo es mostrar que desde un tratamiento relativista de la posibilidad epistémica, el contra-ejemplo de Tennant queda libre de caer en contradicción alguna.

La idea de Tennant, que él introduce como una posibilidad optimista, es la siguiente. Supongamos que para poder especificar las condiciones de aplicación del vocabulario observacional de la teoría actual de IE, tenemos que recurrir al vocabulario teórico de nuestra teoría actual: es perfectamente concebible que no dispongamos de ningún método para coordinar los significados estimúlicos de sus oraciones observacionales con los significados estimúlicos de nuestras oraciones observacionales, y que, no obstante, podamos describir sus informes observacionales en términos puramente teóricos desde nuestro punto de vista. Por ejemplo, un término cuyas condiciones de aplicación vienen dadas por las condiciones de aplicación de nuestro término “electrón” es usado por ellos en informes observacionales que, para ellos, responden directamente a la estimulación. En el límite la situación es tal que una traducción exitosa es completa pero asimétrica: lo que es observable-para-ellos y lo que es teórico-para-ellos está en una relación biunívoca pero asimétrica con lo que es observable-para-nosotros y lo que es teórico-para-nosotros. Así que nuestro manual de traducción para el lenguaje de IE es una teoría de la verdad que, por un lado, especifica la condición de verdad de una oración observacional de la teoría actual de IE mediante el uso de una oración teórica de nuestra teoría actual y, por otro lado, especifica la condición de verdad de una oración teórica de su teoría mediante el uso de una oración observacional de nuestra teoría. Pero, es evidente que si la gama de los significados estimúlicos de IE no se solapa en absoluto con la gama de nuestros significados estimúlicos, entonces nuestro manual de traducción no nos capacita para saber como qué es percibir el mundo desde el punto de vista alienígena. La conclusión es que, a pesar de la traducibilidad entre lenguajes, el esquema conceptual de IE es una genuina alternativa al nuestro: en la medida en que su punto de vista nos es cualitativamente inaccesible, su esquema conceptual no es una mera variante notacional, por así decirlo, del nuestro.

En realidad, esta conclusión es insostenible: la noción de significado estimúlico es introducida por Quine para caracterizar la observación de modo fisicalista y no fenomenológico, en cuyo caso no se sigue que entre ellos y nosotros haya una diferencia en la experiencia subjetiva debido a una diferencia en la gama de significados estimúlicos! Lo que quiere decir que un davidsoniano tiene a mano una salida fácil: el esquema conceptual de IE no tiene que ser una alternativa genuina porque no tiene que haber una diferencia fenomenológica al nivel de lo que es percibir el mundo. Además, Tennant necesita la noción de significado estimúlico, pues la oración teórica nuestra que especifica la condición de verdad de una oración observacional suya pertenece a un lenguaje fisicalista. De cualquier forma, no sigo por este camino (aunque me parece una objeción definitiva que mantiene en pie la tesis de Davidson).

Voy a darle más sustancia al contra-ejemplo de Tennant, hasta el punto en que es problemático. Según el modelo vigente de la relación entre teoría y evidencia, el conjunto de las oraciones teóricas de nuestra teoría actual entraña o implica el conjunto de las oraciones observacionales, pero no tiene lugar un entrañamiento en la dirección inversa (= tesis de la subdeterminación de la teoría por la evidencia). Una razón obvia para que sea así es que términos teóricos como “electrón” no figuran en las oraciones observacionales y, evidentemente, ninguna oración puede entrañar una oración que contenga un término nuevo (a no ser que el término nuevo pueda definirse o sustituirse por términos que figuran en las oraciones observacionales). En cambio, dentro de las oraciones teóricas de más bajo nivel figuran tanto términos teóricos como “electrón” como términos observacionales usados para describir, por ejemplo, los efectos observables de un electrón, precisamente porque esas oraciones tienen la función de relacionar las entidades inobservables postuladas (posits) por nuestra teoría con los significados estimúlicos de las oraciones observacionales: esta es la razón por la que el conjunto de las oraciones teóricas entraña el conjunto de las oraciones observacionales. Estoy asumiendo entonces que nuestra teoría actual, como una teoría global sobre el mundo, es una teoría representacional, en el sentido de que trata de formular leyes y principios que no establecen meramente relaciones entre magnitudes observables. La actual filosofía de la ciencia distingue entre una teoría representacional y una teoría fenomenológica, donde una teoría fenomenológica es simplemente una articulación de generalizaciones empíricas como, por ejemplo, la ley que relaciona el calentamiento y la dilatación de los metales. (Advertencia: el carácter fenomenológico de una teoría no tiene nada que ver con el carácter fenomenológico de la experiencia, del que he venido hablando. Lo fenomenológico de una teoría está en que su alcance queda restringido a lo observable, pero, como señalé antes, lo observable concebido según la noción de significado estimúlico deja fuera el carácter subjetivo de la experiencia).

La teoría actual de IE es también, previsiblemente, una teoría representacional. Supongamos que el conjunto de las oraciones observacionales de (entrañadas por) la teoría de IE es verdadero. Puesto que las condiciones de verdad de las oraciones observacionales de esa teoría son especificadas mediante el uso de las oraciones teóricas de nuestra teoría actual, el resultado es que el conjunto de las oraciones teóricas de nuestra teoría es verdadero. En efecto, la teoría de la verdad para el lenguaje de IE debe ser tal que los bicondicionales materiales que son instancias del esquema:

V) o es verdadera-en-Lie si, y solo si, p

(donde ‘o’ es el nombre de una oración observacional de la teoría actual de IE y ‘p’ es una oración teórica de nuestra teoría actual) son verdaderos. Luego, si el lado izquierdo de cada instancia es verdadero, el lado derecho también es verdadero (lo que es trivial según las condiciones de verdad del bicondicional material). Ciertamente, la verdad del bicondicional material solo expresa una contingencia: no sucede, de hecho, que el lado izquierdo es verdadero y el lado derecho es falso, y viceversa. Obviamente, es en principio posible que el lado derecho sea falso siendo el lado izquierdo verdadero. Pero, en el presente contexto estamos dando por supuesto que los bicondicionales verdaderos forman parte de una teoría de la verdad que es un manual de traducción exitoso de la teoría actual de IE. Por tanto, si la oración teórica de nuestra teoría que especifica la condición de verdad de una oración observacional de su teoría contribuye de ese modo a una traducción exitosa de esa oración observacional (aunque, desde luego, dar la condición de verdad no es traducir la oración observacional pues la traducción de esa oración es el resultado de que la teoría de la verdad sea holísticamente adecuada), entonces no es posible que una instancia del esquema sea tal que el lado derecho sea falso siendo el lado izquierdo verdadero: es evidente que un requisito mínimo de la traducción es que preserve el valor de verdad, en cuyo caso no puede haber una diferencia de valor de verdad entre conjuntos de oraciones que son intertraducibles. La conclusión es que, bajo el supuesto de una traducción exitosa, no es posible que el conjunto de las oraciones teóricas de nuestra teoría actual sea falso siendo verdadero el conjunto de las oraciones observacionales de la teoría actual de IE.

Supongamos ahora que el conjunto de las oraciones observacionales de nuestra teoría actual es verdadero: es decir, nuestra teoría sería máximamente confirmada (= máximo grado de probabilidad en términos carnapianos) en la mejor situacion epistémica en la que pudiéramos hallarnos, aquella donde tuviéramos acceso a toda la evidencia relevante. Sin embargo, de acuerdo con la formulación presentada de la tesis de la subdeterminación de la teoría por la evidencia, el conjunto de las oraciones observacionales de nuestra teoría no entraña el conjunto de las oraciones teóricas, en cuyo caso de que el conjunto de las oraciones observacionales sea verdadero no se sigue (a través de ese entrañamiento) que el conjunto de las oraciones teóricas sea verdadero. En otras palabras, bajo la tesis de la subdeterminación de la teoría por la evidencia, es posible que el conjunto de las oraciones teóricas de nuestra teoría actual sea falso siendo verdadero el conjunto de las oraciones observacionales de (entrañadas por) nuestra teoría. Llegados a este punto tocamos fondo, pues aparentemente estamos ante una contradicción: según la tesis de la subdeterminación de la teoría por la evidencia el conjunto de las oraciones teóricas de nuestra teoría actual puede ser falso, pero según el supuesto de una traducción exitosa (entre el lenguaje de IE y nuestro lenguaje) ese mismo conjunto de oraciones no puede ser falso!

Mi propósito es resolver esta tensión en el contra-ejemplo de Tennant mediante un recurso al relativismo indéxico sobre la posibilidad epistémica. Como señalé, que el conjunto de las oraciones observacionales de nuestra teoría actual sea verdadero es equivalente a que nuestra teoría fuera máximamente confirmada en la mejor situación epistémica en la que pudiéramos hallarnos. Del mismo modo, puede afirmarse lo siguiente: que el conjunto de las oraciones observacionales de la teoría actual de IE sea verdadero es equivalente a que su teoría fuera máximamente confirmada en la mejor situación epistémica en la que ellos pudieran hallarse. Como consecuencia de estas equivalencias, cabe hacer una paráfrasis de las conclusiones anteriores. Por un lado, tenemos que no es posible que el conjunto de las oraciones teóricas de nuestra teoría actual sea falso siendo la teoría actual de IE máximamente confirmada en la mejor situación epistémica en la que ellos pudieran hallarse. Por otro lado, tenemos que es posible que el conjunto de las oraciones teóricas de nuestra teoría actual sea falso siendo nuestra teoría máximamente confirmada en la mejor situación epistémica en la que nosotros pudiéramos hallarnos. Así que en ambos casos la posibilidad de que ese conjunto de oraciones sea falso cualifica como una posibilidad epistémica (una posibilidad relativa a un determinado estado de información).

Es inmediato llevar a cabo una formulación de esa posibilidad epistémica en términos de relativismo indéxico. Con el objetivo de simplificar la formulación, digamos que nuestra teoría actual es precisamente la teoría*. Entonces, la oración

1) La teoría* puede ser falsa

tiene realmente la forma lógica:

2) La teoría* puede ser falsa siendo nuestra teoría actual máximamente confirmada en la mejor situación epistémica en la que pudiéramos hallarnos.

Si el emisor de 1) es uno de nosotros, los humanos, entonces 1) expresa el contenido proposicional: la teoría* puede ser falsa siendo la teoría* máximamente confirmada en la mejor situación en la que los humanos pudieran hallarse. En ese caso, la emisión de 1) expresa una proposición verdadera según la tesis de la subdeterminación de la teoría por la evidencia. Por su parte, la oración

3) La teoría* no puede ser falsa

tendrá realmente la forma lógica:

4) La teoría* no puede ser falsa siendo nuestra teoría actual máximamente confirmada en la mejor situación epistémica en la que pudiéramos hallarnos.

Pues bien, si el emisor de 3) es uno de ellos, los IE, entonces 3) expresa el contenido proposicional: la teoría* no puede ser falsa siendo la teoría** máximamente confirmada en la mejor situación epistémica en la que los IE pudieran hallarse. Pues, digamos, la teoría actual de IE es precisamente la teoría**. Ahora resulta que la emisión de 3) expresa una proposición verdadera según el supuesto de una traducción exitosa entre el lenguaje de IE y nuestro lenguaje. Pero, es evidente que nuestra emisión de 1) y su emisión de 3) no expresan proposiciones incompatibles y, por tanto, al realizar ambas emisiones no estaríamos contradiciéndonos los unos a los otros!

Naturalmente, si yo realizo una emisión de 1) y otro de los nuestros realiza una emisión de 3), vamos a estar contradiciéndonos. En efecto, su emisión de 3) expresa el contenido proposicional: la teoría* no puede ser falsa siendo la teoría* máximamente confirmada en la mejor situación epistémica en la que los humanos pudieran hallarse, y esta proposición es la negación del contenido proposicional que yo aseveré. Pero, obviamente, eso no significa que nuestra teoría actual (la teoría*) pueda y no pueda ser falsa con respecto a un mismo estado de información, pues de la tesis de la subdeterminación de la teoría por la evidencia se sigue que la proposición expresada por su emisión de 3) no es verdadera. Del mismo modo, si uno de ellos, los IE, realiza una emisión de 3) y otro de los IE realiza una emisión de 1), van a estar expresando proposiciones incompatibles. La emisión de 1) expresa ahora el contenido proposicional: la teoría* puede ser falsa siendo la teoría** máximamente confirmada en la mejor situación epistémica en la que los IE pudieran hallarse, y esta proposición es la negación del contenido aseverado por el emisor IE de 3). Sin embargo, eso tampoco significa que la teoría* pueda y no pueda ser falsa con respecto a un mismo estado de información, pues del supuesto de una traducción exitosa entre el lenguaje de IE y nuestro lenguaje se sigue que la proposición expresada ahora por la emisión de 1) no es verdadera.

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5 comentarios to “Inconmensurabilidad y posibilidad epistémica”

  1. Manuel Says:

    Hola Javier, ya que no nos encontramos muy seguido en la UARM me ayudo de este medio para saludarte y pedirte, -dada la complejidad del tema (filosofia del lenguaje, analítica)- que me recomiendes los mejores textos introductorios al tema. Pues en los articulos de tu blog hay terminología que se me hace un poco “esotérica” y “hermética”.

    Un abrazo

    Manuel

  2. javiervidal Says:

    Querido Manuel:

    De entrada te recomendaría dos libros breves de autores clásicos:
    -P. F. Strawson, Análisis y metafísica, Barcelona: Paidós, 1997.
    -W. V. O. Quine, Del estímulo a la ciencia, Barcelona: Ariel, 1998.

    Un buen libro introductorio es:
    -J. J. Acero, Filosofía y análisis del lenguaje, Madrid: Cincel, 1987.

    Un libro extenso, más avanzado pero que te introduce a los problemas de la filosofía del lenguaje desde una perspectiva muy completa, es:
    -M. García-Carpintero, Las palabras, las ideas y las cosas, Barcelona: Ariel, 1996.

    Te recomiendo empezar con los libros de Strawson y Quine. En tu caso, especialmente con Quine. Pero, me temo que el libro de Quine no está en ninguna biblioteca que conozca: a ver si lo consigues en la red…

    Espero que, a pesar de todo, nos veamos con más regularidad en la Uarm!

    Un abrazo,
    Javier

  3. Manuel Says:

    Ok Javier, te agradesco mucho y ubicare los textos.

    Hablamos

    Manuel

  4. Valentina Says:

    Hola Javier, este artículo está muy bueno. Quería preguntarte si sabés en qué texto de Davidson o Quine están tratadas más en detalle las consecuencias del abandono de davidson de una triangulación con estímulos para establecer la relación con objetos distales.
    La compilación de Hahn sobre davidson tiene una pequeña discusión QUINE-DAVIDSON al respecto pero nada más.
    Gracias y de nuevo te felicito.

  5. Javier Says:

    Disculpa que haya tardado en responderte, Valentina.
    Me parece que los dos textos básicos sobre la naturaleza de los estímulos son: D. Davidson, “Meaning, Truth, and Evidence”, en Barrett y Gibson (eds.), Perspectives on Quine; y W. O. Quine, “On the Very Idea of a Third Dogma”, en su libro Theories and Things.

    Un abrazo,
    Javier

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