Relativismo indéxico y relatividad ontológica (I)

M. Kölbel lleva años ocupándose de articular un tipo de relativismo genuino: de relativismo sobre la verdad de las proposiciones o los pensamientos. En ese sentido, una parte central de su argumentación es desacreditar un tipo de relativismo que atañe a la individuación de los contenidos proposicionales y no al valor de verdad de los mismos: es el revisionismo o relativismo indéxico (principalmente, en “Indexical Relativism vs Genuine Relativism”). Pues, aunque el relativismo indéxico puede formularse como una doctrina sobre la relatividad de la verdad de ciertos portadores (las oraciones), sin embargo, él cree que no logra hacerse cargo de lo que intuitivamente está en juego en el relativismo sobre la verdad. Actualmente, hay una efervescencia de enfoques o planteamientos relativistas sobre distintos tópicos: la moral, el gusto, el conocimiento, la posibilidad epistémica, etc… (Por cierto, Kölbel acaba de editar con M. García-Carpintero la interesante colección de artículos Relative Truth, Oxford: Oxford University Press, 2008). En lo que sigue voy a tratar de un tópico inexplorado: hasta qué punto es mejor concebir la tesis de la relatividad ontológica en términos del relativismo indéxico.

En el relativismo indéxico sobre un discurso o tópico (por ejemplo, el discurso moral), la tesis es que la forma superficial de una oración no refleja la forma que, en cada contexto de uso, expresa el contenido proposicional de una emisión de esa oración. Así, la forma superficial de “El aborto es malo” presenta el predicado ‘es malo’ como un predicado de un solo lugar, pero la forma de la oración es tal que ‘es malo’ es un predicado de dos lugares, uno para una acción y otro para un criterio evaluativo (un código moral, etc…): así que, en cada contexto de uso, una emisión de “El aborto es malo” expresa un contenido proposicional uno de cuyos constituyentes es el criterio o estándar evaluativo determinado por el contexto de uso. De esta manera, el contenido proposicional de una emisión mía de

1) El aborto es malo

es realmente el contenido proposicional de una emisión mía de

2) El aborto es malo según mi código moral.

Obviamente, en otro contexto de uso (en que yo no sea el emisor de la oración o yo haya cambiado de código moral) una emisión de 1) expresará un contenido proposicional diferente (o, formulándolo más técnicamente, expresará otra función de mundos posibles a valores de verdad). Kölbel resume la tesis del relativismo indéxico diciendo que, en cada contexto de uso, las emisiones de 1) y de 2) serán proposicionalmente equivalentes (p. 301), esto es, expresarán el mismo contenido proposicional: la proposición expresada por una emisión de 2).

Como es sabido, Quine dice que “la referencia es un sinsentido excepto como relativa a un sistema de coordenadas” (en La relatividad ontológica y otros ensayos, p. 69). La relatividad ontológica puede, entonces, entenderse como un caso de relativismo indéxico sobre (una parte de) el discurso semántico. La idea ahora es que la forma superficial de una oración como “‘conejo’ refiere a los conejos” no refleja la forma que, en cada contexto de uso, expresa el contenido proposicional de una emisión de esa oración. La forma superficial presenta el predicado ‘refiere a’ como un predicado de dos lugares. Es claro que, de entrada, la forma superficial debe ser inmediatamente corregida en una dirección: según una concepción inmanentista de las nociones semánticas, ‘refiere a’ es siempre una abreviatura de ‘refiere-en-L a’, donde L es el lenguaje-objeto al que pertenece la palabra cuya referencia está siendo especificada. Por esa razón, el contenido proposicional de una emisión de

3) ‘conejo’ refiere a los conejos

es el contenido proposicional de una emisión de

4) ‘conejo’ refiere-en-L a los conejos.

A este nivel ya tenemos un caso de relativización del contenido proposicional, desde luego: en otro contexto de uso, una emisión de “‘conejo’ refiere a los conejos” podría expresar (si la palabra ‘conejo’ pertenece a más de un lenguaje) un contenido proposicional uno de cuyos constituyentes es otra relación de referencia-en-L determinada por el contexto de uso. De hecho, lo más apropiado es decir que el contexto de uso determina cuál es el lenguaje-objeto sobre el que estamos hablando y, en consecuencia, determina indirectamente cuál es la relación de referencia-en-L. Ahora bien, si el relativismo indéxico va a hacerse cargo de la relatividad ontológica, la forma de la oración “‘conejo’ refiere-en-L a los conejos’ será tal que ‘refiere-en-L a’ es un predicado de tres lugares, uno para una palabra, otro para una extensión y el tercero para un lenguaje de fondo al que la referencia-en-L de la palabra resulta relativizada. Así que, en cada contexto de uso, tanto una emisión de 3) como una emisión de 4) expresan un contenido proposicional uno de cuyos constituyentes es el lenguaje de fondo determinado por el contexto de uso. De modo que el contenido proposicional de una emisión de 3) es realmente el contenido proposicional de una emisión de

5) ‘conejo’ refiere-en-L a los conejos según L*

donde, obviamente, L* es el lenguaje de fondo determinado por el contexto de uso de una emisión de “‘conejo’ refiere a los conejos”. En otro contexto de uso, una emisión de 3) expresará un contenido proposicional diferente como

6) ‘conejo’ refiere-en-L a los conejos según L**

donde, digamos, L* y L** no son el mismo lenguaje de fondo (quizá son dos idiolectos del lenguaje español L en que consiste el dominio del español por parte de dos hablantes, o de un mismo hablante a lo largo del tiempo).

La cuestión hermenéutica con respecto a Quine no es el objeto de estas consideraciones. Con todo, es notorio que el relativismo indéxico encaja como un guante con lo que Quine sostiene: “Carece de sentido preguntar esto (por ejemplo, si o no ‘conejo’ refiere realmente a los conejos) en términos absolutos; solo podemos hacer una pregunta con sentido en relación a algún lenguaje de fondo” (p. 69). Decir que solo tiene sentido hablar de la referencia en relación a un lenguaje de fondo puede interpretarse de dos maneras, una menos literal que otra: o bien significa simplemente que la referencia absoluta no constituye una materia objetiva sobre la que hablar porque no hay hechos objetivos que determinen la referencia de una palabra (inescrutabilidad de la referencia), o bien significa que no cabe hablar sobre la referencia absoluta porque no cabe hablar de la referencia de una palabra más que en relación al lenguaje de fondo al que resulta relativizada (relatividad ontológica). La lectura literal es la segunda, y parece entrañar que una emisión de “‘conejo’ refiere a los conejos” no puede expresar el contenido proposicional que la forma superficial de la oración nos induce a pensar: de otro modo, estaríamos hablando sobre la referencia en términos absolutos. Pero, ambas lecturas son equivalentes desde nuestro punto de vista interno como hablantes: si fuera posible hablar con sentido de la referencia absoluta de una palabra, estaríamos comprometiéndonos, por el mero hecho de hablar con sentido, con la materia objetiva de la que hablamos. La conclusión es que una emisión de “‘conejo’ refiere a los conejos” tiene que expresar, en cada contexto de uso, un contenido proposicional uno de cuyos constituyentes es un lenguaje de fondo.

Es fácil, por lo demás, borrar la impresión de que la relatividad ontológica nos lleva al absurdo de afirmar que es tan correcto que la palabra ‘conejo’ refiere a los conejos como que la palabra ‘conejo’ no refiere a los conejos. En efecto, supongamos que alguien realiza una emisión de

7) ‘conejo’ no refiere a los conejos

con el contenido proposicional de una emisión de

6N) ‘conejo’ no refiere-en-L a los conejos según L**.

Es perfectamente evidente que tanto 5) como 6N) pueden ser a la vez emisiones correctas o verdaderas (y también falsas). Luego, 3) y 7) no son emisiones que tengan que expresar proposiciones contradictorias: no tenemos que comprometernos con la idea de que alguien ha cometido un error sobre la referencia. Pero, no es tan fácil borrar la impresión de que hemos eliminado la posibilidad de un desacuerdo

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4 comentarios to “Relativismo indéxico y relatividad ontológica (I)”

  1. Eduardo Villanueva Chigne Says:

    Hola Javier,

    Las circunstancias me dan un respiro que me permite escribirte mi primer comentario. Tengo un par de preguntas. Según tu lectura de Quine, el predicado ‘refiere’ expresa una relación (triadica) entre un término, una extensión y un lenguaje L (como lo ilustra la oración (4)). Hasta allí sigo la discusión. Pero luego introduces un cuarto elemento: L* (oración (5)). Esto no me quedó claro. ¿Qué hace este cuarto elemento en la relación triadica? ¿Es la relación de referencia una relación triadica o tetradica? En segundo lugar, no me queda clara la analogía entre la tesis Quineana y el relativismo indéxico. Según el relativismo indéxico (si te entendí bien), las oraciones (1) y (2) expresan el mismo contenido proposicional. Por lo tanto, el valor de verdad de (1) puede variar según el contexto de uso (lo mismo que el de la oración (2)). Sin embargo, no veo el mismo fenómeno ocurrir en oraciones tales como (8) y (9):

    (8) ‘Conejo’ refiere-en-Español a los conejos.
    (9) ‘Rabbit’ refiere-en-Inglés a los conejos.

    El valor de verdad de (8) y (9) no varía según el contexto de uso (no creo que Quine estaría en desacuerdo con esto). Pero si es así, ¿cuál es la relación que hay entre la tesis Quineana y el relativismo indéxico?

    Bueno Javier, allí lo dejo. Un saludo.

  2. Javier Vidal Says:

    Querido Eduardo:

    Qué bueno que te hayas animado a escribir un comentario! Paradójicamente, existe el peligro de que un blogger se dedique a un ejercicio solipsista (soy consciente de ello) cuando la idea es precisamente volverse más comunicativo. No te he podido contestar hasta ahora porque llevo días encerrado corrigiendo exámenes finales.

    Con respecto a tu primera cuestión, creo que me has interpretado mal. Mi idea no es introducir de entrada el predicado ‘refiere a’ como un predicado de tres lugares, uno de ellos para un lenguaje-objeto. En otras palabras, ‘refiere a’ no es una abreviatura de ‘x refiere en y a z’, una expresión articulada en tres lugares. La idea es que ‘refiere a’ es un predicado de dos lugares (uno para una palabra de un lenguaje L y otro para una extensión): de manera que el predicado no expresa una relación de referencia entre una palabra, un lenguaje y una extensión sino una relación de referencia-en-L entre una palabra y una extensión. No tendría más sentido preguntar qué significa ‘refiere a’ en el predicado ‘refiere-en-L a’ (y el uso de guiones muestra eso) de lo que tiene sentido preguntar qué significa ‘ato’ en la palabra ‘gato’. Por tanto, dos expresiones como ‘refiere-en-L* a’ y ‘refiere-en-L** a’, donde L* y L** no son el mismo lenguaje-objeto, no son instancias de un mismo predicado ‘refiere-en-L a’, donde L sea una variable que está por lenguajes: realmente son predicados distintos desde un punto de vista semántico. Como ‘gato’ y ‘rato’ no son instancias de una misma expresión funcional ‘-ato’, sino dos palabras distintas desde un punto de vista semántico.

    Por eso digo que el contexto de uso, al determinar cuál es el lenguaje-objeto, determina cuál es la relación de referencia-en-L de la que estamos hablando en una emisión de 3). Así que una emisión de 3) expresa un contenido proposicional cuyos constituyentes son (en términos russellianos): la palabra ‘conejo’, una relación de referencia-en-L, y la clase de los conejos. El lenguaje L no será un constituyente independiente. He tratado, de este modo, de formular la concepción común a Tarski, Quine y Davidson de que los predicados semánticos son inmanentes, es decir, solo pueden ser definidos en cada caso para un lenguaje particular L. Pero, no estoy seguro de que la concepción inmanentista pueda formularse así. A mí me interesa que pueda hacerse porque en un próximo post deseaba echar mano de esa posibilidad para establecer un contraste con respecto al tema del desacuerdo sin error.

    Además de tener una concepción inmanentista de la referencia en un lenguaje, Quine introduce la tesis de la relatividad ontológica. Es, entonces, cuando doy entrada al relativismo indéxico como una forma de entender la relatividad ontológica. De manera que paso a tu segunda cuestión, a raíz de la cual caigo en la cuenta de que estaba equivocado en la elección de mi ejemplo. La equivocación fue empezar con la relatividad ontológica en casa. Mi sugerencia era que una emisión de 8) puede ser proposicionalmente equivalente a una emisión de

    10) ‘conejo’ refiere-en-Español a los conejos según el Español*

    o a una emisión de

    11) ‘conejo’ refiere-en-Español a los conejos según el Español**

    donde el Español* y el Español** son, por ejemplo, tu idiolecto y el mío respectivamente, concebidos como nuestro dominio idiosincrásico del Español. Entonces, no habría problema con que el valor de verdad de 8) cambie con el contexto de uso: puede ocurrir que si tú eres quien habla una emisión de 8) exprese una proposición verdadera, pero en cambio, si yo soy el hablante una emisión de 8) exprese una proposición falsa (en el sentido de que, supongamos, no es verdadero que según mi idiolecto ‘conejo’ refiere-en-Español a los conejos). Sin embargo, esto último no es posible. Date cuenta de que, en ambos casos, el idiolecto tiene que ser también el meta-lenguaje usado en la emisión de 8). Ciertamente, si ‘conejo’ no refiere-en-Español** a los conejos (ahora estoy usando el Español como meta-lenguaje), entonces, es obvio que ‘conejo’ no refiere-en-Español a aquello a lo que ‘conejo’ refiere-en-Español**. Pero, de todas maneras es verdadero que según mi idiolecto (que es mi dominio del Español y que estoy usando ahora) ‘conejo’ refiere-en-Español a los conejos. En otras palabras, es verdadero que según mi idiolecto ‘conejo’ refiere-en-Español a los conejos**. Así que tú y yo podemos expresar proposiciones distintas mediante una emisión de 8), las proposiciones correspondientes a 10) y 11), pero 8) no cambia de valor de verdad con el contexto de uso: tanto tu emisión como la mía van a ser verdaderas. Lo relevante es que el valor de verdad de 8) no cambia a pesar de que en los dos contextos de uso expresa proposiciones distintas, y eso era lo propio del relativismo indéxico.

    Verás que, de momento, estas ideas son material bruto. Cualquier otro comentario que me hagas me va a ser muy útil. Especialmente, te animo a que me digas algo sobre la concepción inmanentista de Tarski.

    Un abrazo,
    Javier

  3. Eduardo Villanueva Chigne Says:

    Javier,

    Creo que ya entiendo un poco mejor tu propuesta. Se me ocurre que lo que quieres no es ‘refiere-en-L’ sino quizás ‘refiere en mi lenguaje/idiolecto/manual de traducción’ (usando explícitamente el indexical ‘mi’). El problema con utilizar el predicado ‘refiere-en-L’ a la Tarski es que el contexto de uso no tiene ningún papel que jugar. Desde un punto de vista semántico, el contexto de uso es el conjunto de parámetros no-lingüísticos en relación al cual se determina, entre otras cosas, el contenido de una expresión de un lenguaje determinado. El contexto de uso no determina el lenguaje objeto. Más aún, Tarski define el predicado de verdad para lenguajes formales altamente restringidos: lenguajes de primer orden sin predicados semánticos, sin mecanismos de auto-referencia y sin indexicales o términos semánticamente sensibles al contexto (por ejemplo, el lenguaje de la aritmética). Nuevamente, el contexto de uso no juega ningún rol aquí. Es por eso que me pareció más plausible para tus propósitos entender el predicado ‘refiere-en-L’ no como un predicado Tarskiano sino como un predicado relacional irrestricto (es decir, entendiendo ‘L’ como una variable).

    Ahora, si en lugar de ‘refiere-en-L’ utilizas ‘refiere en mi lenguaje/idiolecto/manual de traducción’ el análisis de (3) sería (3*):

    (3) ‘Conejo’ refiere a los conejos.

    (3*) ‘Conejo’ refiere en mi lenguaje/idiolecto/manual de traducción a los conejos.

    Este cambio permitiría que el paralelo con el relativismo indéxico sea mucho más claro, ya que el contenido de ‘mi lenguaje/idiolecto/manual de traducción’ varía de acuerdo al contexto de uso (en virtud del indexical ‘mi’). Quedaría nomás hacer un poco de exégesis para ver si este análisis es fiel a Quine.

    En fin, estas son sólo observaciones rápidas. Yo también estoy en medio de la corrección de trabajos finales.

    Saludos.

  4. Javier Vidal Says:

    Eduardo, entiendo lo que me dices sobre Tarski. Pero, quizás necesito explicarme un poco mejor. La palabra ‘conejo’ (dado el mismo grafismo o el mismo patrón fonológico) puede pertenecer a distintos lenguajes, al Español y, digamos, a una lengua hasta ahora desconocida. Entonces, supón que un hablante realiza una emisión de 3). La idea que yo trataba de comunicar es que el contexto de uso (en dónde y con quién está uno hablando, entre otros factores posibles) determina a qué lenguaje pertenece la palabra de la que uno está hablando, el Español o la lengua desconocida. Como resultado de ello determina que uno esté o no hablando de la relación de referencia-en-Español. (Es posible que esto no tenga nada que ver con la selección de lenguajes altamente especializados, y la pertenencia de las palabras a esos lenguajes, de la que Tarski se ocupa). Pero, además, el Español o la lengua desconocida es el lenguaje-objeto del que uno está hablando, con el que no está necesariamente comprometido, y, por eso, no veo conveniente decir que 3) es proposicionalmente equivalente a 3*), con la introducción del indéxico ‘mi’.

    Más bien, la relatividad ontológica viene después. Prefiero dejar fuera la relatividad ontológica que empieza en casa, muy problemática. Tomemos una emisión de

    12) ‘rabbit’ refiere a los conejos.

    Lo correcto es decir que 12) es proposicionalmente equivalente a una emisión de

    13) ‘rabbit’ refiere-en-L a los conejos según mi manual de traducción para L.

    El contexto de uso determina, en primera instancia, que en tu caso y en el mío ‘rabbit’ es una palabra del Inglés y que, por tanto, estamos hablando de la relación de referencia-en-Inglés. Pero, el contexto de uso determina, en segunda instancia, que si tú eres el emisor de 12) el manual de traducción según el cual ‘rabbit’ refiere-en-Inglés a los conejos es tu manual de traducción* para el Inglés, y que si yo soy el emisor el manual de traducción relativizador es mi manual de traducción** para el Inglés.

    De momento, hasta aquí. Te cuento que he terminado con los exámenes finales. A continuación vienen los sustitutorios, y tengo bastantes jalados…

    Un abrazo,
    Javier

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