McDowell: sentido, verdad e interpretación (I)

J. McDowell sostiene a la Davidson que la teoría del significado es parte de una teoría de la racionalidad práctica de los agentes: “Propiamente no hemos otorgado sentido a las formas de palabras de un lenguaje si, con ello, no estamos en vías de otorgar sentido a sus hablantes”. “Comprender el comportamiento lingüístico, y de aquí comprender los lenguajes, no es más que un caso especial de lo que entraña, en general, comprender el comportamiento”. “Comprender una acción lingüística, como comprender cualquier acción, es cuestión de encontrar una descripción bajo la que pueda verse cómo el agente ha considerado que realizarla era algo razonable” (en Meaning, Knowledge, and Reality, Cambridge Mass.: Harvard University Press, 1998, pp. 172, 176, y 17-18).

Tanto para McDowell como para Davidson, la teoría del sentido consta de teoremas de la forma:

(V) o es V si, y solo si, p

Ahora bien, considerando el caso homofónico en que el candidato obvio para dar el sentido o significado de una oración es la propia oración, el predicado que puede ser atribuido a la oración o (“La hierba es verde”) si, y solo si, p (La hierba es verde) es, desde luego, el predicado ‘es verdadera’, de manera que a las oraciones a las que conviene el predicado ‘es V’ serán precisamente las oraciones verdaderas. Como dice A. García Suárez: “Es notorio que Davidson presente su tesis central como un ‘descubrimiento’. La idea es que no hemos partido de la preconcepción de que el significado de una oración consiste en sus condiciones de verdad ni de que el predicado ‘es V’ debe ser el predicado ‘es verdadera’” (en Modos de significar, Madrid: Tecnos, 1997, p. 434).

McDowell va más allá: la teoría del sentido no puede ser de suyo una teoría de la verdad, pues eso conllevaría la obligación de decir qué es en general la teoría de la verdad para un lenguaje. Pero, “sería sospechoso atenerse (que es lo que Davidson hace) a una asumida comprensión previa de ‘es verdadera’, en cuanto usada para especificar la forma que adoptarían los teoremas” (Meaning, p. 4). Por otra parte, no hay una condición general que garantice que ‘es V’ puede ser adecuadamente reemplazado por ‘es verdadera’, y que así constituya la respuesta aparentemente requerida a la cuestión de qué es, en general, una teoría de la verdad (a no ser la condición de que ‘o’ y ‘p’ tengan el mismo sentido, o que ‘p’ sea una traducción de ‘o’, condición que no puede darse por supuesta en la formulación de una teoría del sentido). Por lo tanto, “el concepto de verdad no necesita figurar en la certificación de una teoría como una teoría del sentido” (p. 8). McDowell, entonces, se distancia de Davidson al afirmar que, no habiendo garantías de que en los teoremas de la forma (V) ‘es V’ disfraza el predicado ‘es verdadera’, los teoremas no necesitan adoptar esa forma. Pero, es que de hecho la interpretación de un lenguaje sólo requiere que las oraciones de la teoría den el significado de las oraciones del lenguaje! “Para ese propósito, la forma de los teoremas requeridos puede, inicialmente, ser representada aún más esquemáticamente de este modo:

(T) op

donde, como antes, ‘o’ va a ser reemplazada por las designaciones apropiadas de las oraciones del lenguaje y ‘p’ por oraciones del lenguaje en que la teoría es formulada” (p. 5).

Pero, a falta del predicado de verdad, la forma de los teoremas está incompletamente especificada: ¿cómo rellenar el espacio en blanco con las expresiones que pueden relacionar adecuadamente ‘o’ y ‘p’? La argumentación de McDowell consiste en sostener que una teoría del significado es una teoría bipartita que se compone de una teoría del sentido y de una teoría de la fuerza. Si una teoría del significado forma parte de una teoría de la acción racional, la teoría aspirará a dar una descripción de los actos de discurso o actos proposicionales, con contenidos específicos, que se realizan al emitir una u otra oración. Primero, a partir de una información suficiente del comportamiento verbal y no verbal del hablante, las descripciones como “Él emitió tales sonidos con tal patrón acústico” y “Él emitió la oración o” son convertidas por la teoría en descripciones como “Él realizó una aserción” y “Su emisión de la oración o es una aserción”; modo de descripción en el que resulta identificado el tipo general de acto proposicional realizado. Segundo, la teoría de la fuerza muestra cómo obtener, a partir de una descripción suficientemente completa de una emisión, que puede ser una emisión de una oración no indicativa, una designación de una oración indicativa apropiada. Una vez que la teoría de la fuerza identifica los tipos de actos lingüísticos y las designaciones de las oraciones indicativas a partir de las oraciones de hecho emitidas, entra en juego la teoría del sentido con la derivación de los teoremas “op” para cada oración indicativa.

Pero, ¿cómo logramos que la teoría del significado dé descripciones de las acciones lingüísticas como actos proposicionales de un tipo específico con un contenido específico como “Él está aseverando que p”, “Él pregunta si p”, etc…; donde lo que reemplaza ‘p’ especifica el contenido del acto proposicional? Pues, las descripciones se obtienen poniendo en conexión los resultados de la teoría del sentido y de la teoría de la fuerza del siguiente modo: “lo que reemplaza ‘p’ es la oración usada en el lado derecho del teorema que la teoría del sentido deriva para esa oración indicativa que la teoría de la fuerza justifica como apropiadamente relacionada con la emisión (posiblemente la oración emitida)” (p. 5). He aquí, por ejemplo, el paso de la descripción de una acción lingüística sin interpretar a la descripción de un acto proposicional con un contenido específico (también, M. Platts, Ways of Meaning, Cambridge Mass.: MIT, 1997, pp. 62-63):

(a) Él emitió la oración o*;
(b) Su emisión de la oración o* es una pregunta;
(c) o es la oración indicativa que corresponde a la oración o* (tal vez una oración interrogativa);
(d) op;
(e) Él preguntó si p.

Pero, sigue abierto el interrogante de más arriba: ¿de qué manera, en función de la fuerza de las emisiones, puede rellenarse satisfactoriamente el espacio en blanco de los teoremas “op”? Tomando por concedida la asociación entre fuerza asertórica y modo indicativo, y la identificación de un acto de discurso como una aserción, la tesis de McDowell es que los teoremas de la teoría del sentido (generados sobre la base de la estructura de las oraciones del lenguaje) pueden especificar los contenidos de las aserciones que podrían ser realizadas por emitir las oraciones indicativas del lenguaje, adoptando la forma:

(T) o puede usarse para aseverar que p

donde un teorema de esa forma ocuparía el lugar de (d) en la secuencia anterior.

En primer lugar, pues, según la teoría del sentido de McDowell la condición para rellenar el espacio en blanco de los teoremas es que ‘p’ pueda ser usada para especificar el contenido de una aserción realizada al emitir ‘o’. Pero, ¿por qué debe tratarse de una aserción? En segundo lugar, supongamos que es cierto que una teoría del sentido es una teoría de la verdad en la medida en que si sustituimos el predicado ‘es V’ por el predicado ‘es verdadera’ en los teoremas de la forma “op” y, en concreto, en los teoremas “o es V si, y solo si, p” obtenemos, como Davidson pretende, una teoría del sentido para un lenguaje. McDowell no había puesto en duda, sino que había afirmado que no es inmediatamente requerido que los teoremas de la forma “op” adopten apropiadamente la forma completa “o es verdadera si, y solo si, p”. En otras palabras, sólo había afirmado que una teoría del sentido no tiene de suyo la forma de una teoría de la verdad. Por lo tanto, es seguro que, dada la adecuación de efectuar el relleno tanto en términos de la expresión ‘puede usarse para aseverar que’ como de la expresión ‘es verdadera si y solo si’, tiene que ser posible explicar la adecuación de los teoremas de la forma “o es verdadera si, y solo si, p” a partir de los teoremas de la forma “o puede usarse para aseverar que p”. Pero, ¿cómo puede derivarse una teoría de la verdad de una teoría del sentido formulada en términos de lo que puede aseverarse mediante la emisión de una oración? Y, ¿por qué esa derivación exige el concepto de aserción?

La razón es que “hay una conexión obvia entre la noción del contenido de una aserción y una noción familiar de verdad (cuya importancia podemos pensar como plenamente determinada, precisamente, por esta conexión): la conexión garantiza, como la más simple obviedad, que una especificación correcta de lo que puede ser aseverado, por la emisión asertórica de una oración, no puede ser más que una especificación de una condición bajo la que la oración es verdadera” (Meaning, p. 319). La conexión es la siguiente. Una aserción realizada mediante la emisión de una oración indicativa describe algún aspecto de la realidad. Ahora bien, al asociar el predicado ‘es verdadera’ a la designación de una oración indicativa construimos una oración que cancela el ascenso semántico efectuado por la designación (el ascenso semántico no cancelado es propio de oraciones construidas a partir de la designación de una oración mediante procedimientos como el entrecomillado de tal modo que dejamos de hablar de la realidad extralingüística, por ejemplo: “La hierba es verde” tiene cuatro palabras), y así esa oración también es apta para describir algún aspecto de la realidad extralingüística: ese aspecto que de hecho podíamos haber descrito por emitir asertóricamente la oración designada. Y resulta que si una condición necesaria y suficiente para la aplicación de algún predicado a (la designación de) cualquier oración indicativa de un lenguaje es dada por una oración que puede usarse para especificar el contenido de una aserción realizable por emitir la oración indicativa original, entonces el predicado se aplicará exactamente a las oraciones verdaderas del lenguaje. De este modo, “si la laguna en ‘op’ es rellenada, como antes, por ‘es V si y solo si’, el requisito de interacción con una teoría de la fuerza asegura que una teoría aceptable del sentido permanecerá aceptable si ‘es V’ es reemplazado por ‘es verdadera’” (pp. 7-8). Por eso, si la laguna fuera rellenada de una manera diferente, esas consideraciones garantizan que los teoremas continuarían siendo aceptables si ese otro relleno desconocido fuera reemplazado por ‘es verdadera si y solo si’. Luego, “en cualquier caso, una teoría del sentido, como Frege pensó, especificará condiciones de verdad para las oraciones: o bien directamente o por una transformación justificable” (pp. 8-9). La conclusión es que directa o indirectamente, la verdad es aquello de lo que trata una teoría del sentido (porque la teoría especifica lo que puede ser aseverado mediante las oraciones de un lenguaje): lo que había sido excluido inicialmente, al sostener que una teoría del sentido no tiene de suyo la forma de una teoría de la verdad, es que el sentido sea aquello de lo que trata una teoría de la verdad; porque, en ese caso, habría que explicar la noción de verdad presupuesta y usada en una explicación del sentido (y, por tanto, en una explicación de lo que puede ser aseverado mediante las oraciones del lenguaje).

Como señalé al principio, una teoría del significado es parte de una teoría de la racionalidad práctica de los agentes. Pero, una acción es intencional bajo una descripción solo si resulta razonable a la luz de una creencia y un deseo, según Davidson. De acuerdo con esto, la descripción de las acciones lingüísticas como actos proposicionales específicos con contenidos específicos debe estar en conformidad con una descripción de esas acciones a la luz de las razones que el agente tenía para realizarlas. Se trata de mostrar “por qué los hablantes podrían pensar en disponerse a actuar de la forma en que, por aplicación de la teoría (del significado), son descritos como actuando intencionalmente” (p. 180). Tal es, pues, la demanda que grava sobre la descripción de los actos proposicionales: “para que esa imposición sistemática de descripciones sea aceptable, tiene que ser el caso que la realización, por parte de los hablantes, de las acciones así adscritas a ellos sean, en su mayor parte, inteligibles bajo aquellas descripciones a la luz de las actitudes proposicionales (creencia y deseo)” (p. 172). Como es sabido, en cuanto que el uso de una oración declarativa expresa una proposición, en el sentido del contenido de una actitud, las actitudes proposicionales pueden ser representadas mediante descripciones de la forma “Él cree que p”, “Él desea que p”, etc. De este modo, se pone de manifiesto que la interpretación del significado y la interpretación de la psicología del hablante comparten un mismo espacio conceptual: la descripción de un acto proposicional en los términos intencionales “Él asevera que p” resulta inteligible a la luz de la actitud proposicional descrita como “Él cree que p”.

Así, si la teoría del significado va a ser verificada en función de la inteligibilidad de sus descripciones a la luz de las actitudes proposicionales adscritas a los hablantes, la tesis de McDowell es que el procedimiento de verificación sea el siguiente. La descripción de los actos proposicionales será adecuada solo si la adscripción al hablante de actitudes proposicionales, a partir de esa descripción, es psicológicamente plausible a la luz de ciertos hechos tal y como los percibe el intérprete: “en parte esto se debe a que la inteligibilidad, al menos en las adscripciones de creencia, exige conformidad a principios razonables acerca de cómo pueden adquirirse las creencias bajo el impacto del entorno; y en parte se debe a que el punto de adscribir actitudes proposicionales es mostrar, desde una perspectiva estratégica constituida por la posesión de las actitudes, lo razonable de los intercambios del sujeto con el entorno” (p. 185). En otras palabras, la adscripción, por ejemplo, de una creencia a partir de una aserción es psicológicamente plausible, desde el punto de vista del intérprete, si existe algún objeto apropiado (relativamente a la creencia) en el entorno del hablante y si sus acciones (tanto lingüísticas como no lingüísticas) como agente en ese entorno son razonables a la luz de esa creencia. En ese caso, al darse tales hechos, la descripción de los actos proposicionales ha pasado la prueba de la verificación.

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Una respuesta to “McDowell: sentido, verdad e interpretación (I)”

  1. McDowell: sentido, verdad e interpretación (III) « Relativismo e inconmensurabilidad Says:

    […] es necesario suponer que los hablantes tienen una actitud correcta, en cuyo caso hemos de dar por sentado que, según el intérprete, los hablantes creen que Venus es el planeta visto al atardecer si, y solo si, Venus es el planeta visto al atardecer. En otras palabras, hemos de dar por sentado que los hablantes creen lo que el intérprete cree obvio. Supongamos ahora que los hablantes tienen por verdadera la oración “Fósforo es el planeta visto al amanecer”. Según el intérprete, las condiciones bajo las que los hablantes tienen por verdadera esta oración consisten en que Venus es el planeta visto al amanecer. La condición para que la oración (E) apropiada registre la evidencia para la verdad de la oración-V apropiada será que los hablantes crean que Venus es el planeta visto al amanecer si, y solo si, Venus es el planeta visto al amanecer. Consideremos que los hablantes, en términos de la información de que disponen, tienen por verdadera la oración “Héspero es Fósforo”. ¿Bajo qué condiciones los hablantes tienen por verdadera esta oración, según el intérprete?, ¿qué creencia verdadera hay que suponer en los hablantes para inferir la verdad de una oración-V a partir de esa evidencia?, y ¿bajo qué descripción es intencional el acto de emitir la oración “Héspero no es Fósforo”? Hemos caído, de este modo, en una extraña paradoja: la adscripción de creencias verdaderas, que iba a conducirnos a una teoría interpretativa, va contra la adscripción de creencias psicológicamente plausibles, que era el criterio de verificación de una teoría de la verdad como una teoría del sentido y, por tanto, como una teoría interpretativa! (Como vimos en el primer post McDowell: sentido, verdad e interpretación (I)). […]

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