Sobre Quine y el naturalismo epistemológico (II)

En realidad, me parece que todavía alguien puede preguntarse cómo es posible que un investigador tenga distintos grados de compromiso con una teoría en el curso de una misma explicación (aunque la diferencia de grado sea mínima). Esta es una cuestión psicológica sobre la plausibilidad de una mente dividida, y en ese sentido no toca la cuestión lógica sobre la estructura de una auto-explicación (en que una teoría trata de explicarse a sí misma): que la teoría tuviera que ser a la vez cuestionada y no cuestionada. De todas maneras, podemos dar un paso más y argumentar que, habiendo llegado donde hemos llegado en el primer post, puede eliminarse cualquier diferencia de grado.

En efecto, más que comparar el grado de compromiso con la teoría actual (como explanandum), en el contexto de una auto-explicación, con el grado de compromiso con una teoría (como explanans), en un contexto rutinario de explicación, es legítimo compararlo con el grado de compromiso con una teoría (como explanans), en un contexto no paradigmático de prueba. Precisamente, nuestra teoría actual figura como explanandum en una auto-explicación en la medida en que ha sido probada en contextos paradigmáticos y aplicada exitosamente en contextos rutinarios. Ello otorga a la teoría actual unas garantías que son compatibles tanto con un grado de compromiso como el que tendríamos con cualquier teoría en un contexto rutinario como con un grado de compromiso como el que tendríamos con esa teoría en un contexto no paradigmático de prueba. De hecho, habíamos optado por decir que el compromiso con la teoría actual como explanandum era del primer tipo y que el compromiso con la teoría actual como explanans era del segundo tipo. Pero, entonces, dar un paso más es sostener que, de forma compatible con las garantías que avalan nuestro compromiso, podemos estar comprometidos con la teoría actual como explanandum con el grado de compromiso propio de un contexto no paradigmático de prueba: la teoría actual no dejaría, por ello, de tener las garantías suficientes para ser el explanandum en una auto-explicación, pues realmente ninguna otra garantía (distinta de haber sido probada y aplicada exitosamente) es necesaria para ser el explanandum no cuestionado en esa auto-explicación. Así, el investigador puede tener el mismo grado de compromiso con la teoría actual como explanans y como explanandum en una auto-explicación, a saber: el grado de compromiso propio de un contexto no paradigmático de prueba.

Hasta ahora, el naturalismo epistemológico de Quine muestra sus mejores cartas. Al hilo de mi exposición, el argumento según el cual el naturalismo excluye la posibilidad del escepticismo global tendría la siguiente forma: no es posible cuestionar globalmente nuestra teoría actual porque no podríamos dejar de estar comprometidos con ella (al menos, con una parte de ella) en el curso de cuestionarla (pues, no cabe el exilio cósmico y, por tanto, no tenemos otro punto de vista distinto de, al menos, una parte de ella misma para cuestionarla), en cuyo caso la posibilidad de que la teoría actual sea globalmente falsa no es una opción para quienes estamos comprometidos con ella si tenemos que seguir parcialmente comprometidos para poder cuestionarla. Esto significa que la sustitución de nuestra teoría actual por una nueva teoría tendría que ser un proceso gradual en el que unas partes de la teoría actual fuesen sustitutidas por otras partes de la nueva teoría, inicialmente contra el trasfondo de la teoría actual restante y finalmente (al límite de la sustitución total) contra el trasfondo de la nueva teoría restante: en otras palabras, para llevar a cabo el proceso de sustitución primero usaríamos algunas partes aún no sustituidas de la teoría actual y después algunas partes sustituyentes ya aceptadas de la nueva teoría (quien quiera puede evocar aquí, más poéticamente, la metáfora naval de Neurath tan cara a Quine).

Así, un corolario del argumento es que no es posible que el cuestionamiento de una parte de nuestra teoría actual entrañe el cuestionamiento global de nuestra teoría actual: el cuestionamiento de una parte de la teoría actual presupone un compromiso con la teoría actual restante (a no ser que la teoría actual restante ya haya sido cuestionada). Mi objeción al argumento anterior es que hay una parte de nuestra teoría actual cuyo cuestionamiento, en el contexto de la auto-explicación de la teoría actual, conduce al escepticismo global: es decir, en el contexto de la auto-explicación de la teoría actual, no es posible deshacerse de esa parte de la teoría actual contra el trasfondo de la teoría actual restante. Luego, el naturalismo epistemológico, debido a su demanda de auto-explicación, entraña de suyo la posibilidad del escepticismo global.

De entrada, volvamos al contexto de la auto-explicación de nuestra teoría actual. Como he afirmado, el contexto de la auto-explicación es un contexto no paradigmático de prueba en que, de algún modo, la teoría actual es puesta a prueba, en cuyo caso al menos la parte de la teoría (por el favor del argumento) que figura en la explicación como explanans puede tener que abandonarse. Como señalé en el primer post, en ese contexto la teoría actual es aplicada para explicar principalmente la relación entre la evidencia disponible y la propia teoría actual y, por tanto, la parte de la teoría actual que figura en la explicación como explanans es la psicología empírica, cuya tarea es explicar cómo la estimulación sensorial a la que estamos expuestos es causalmente responsable de que tengamos la teoría que tenemos. En este contexto, puede decirse que la teoría actual como explanandum es la teoría actual no cuestionada con respecto a la evidencia disponible (pues, la teoría actual ha sido aplicada exitosamente en predicciones sobre patrones recurrentes de estimulación sensorial). Más aún, la propia psicología empírica ha sido aplicada exitosamente en la predicción y, por eso, estamos comprometidos con ella en la auto-explicación: por ejemplo, ha sido aplicada exitosamente para predecir qué experiencias visuales vamos a tener.

Supongamos, entonces, que la psicología empírica actual no explica exitosamente la relación causal entre la estimulación sensorial recurrente y la propia teoría actual (incluyendo la relación causal entre la estimulación sensorial recurrente y la propia psicología empírica): por ejemplo, la psicología empírica no es capaz de explicar cómo la estimulación sensorial recurrente es causalmente responsable de que tengamos el concepto de estimulación sensorial recurrente (y así sucede con el resto de nuestro bagaje conceptual). En este punto, bajo el supuesto de que no cabe cuestionar ninguna hipótesis auxiliar, no nos queda otra que deshacernos de la psicología empírica. Pero, la razón por la que nos deshacemos de la psicología empírica es que, en el contexto de la auto-explicación de la teoría actual, no ha sido capaz de explicar la relación entre la evidencia y la teoría actual, teniendo en cuenta que la relación entre la evidencia y la teoría es el asunto nuclear en la explicación de cualquier teoría. De manera que, si para el naturalismo epistemológico nuestra teoría actual tiene que explicarse exitosamente a sí misma y la psicología empírica no logra hacerlo con respecto al asunto nuclear en la explicación de una teoría, no queda otra que deshacernos globalmente de la teoría actual (y no solo de la psicología empírica): en efecto, la psicología empírica, esa parte de la teoría actual que figura como explanans, ha fracasado pero, como consecuencia de ello, la teoría actual como explanandum no ha sido explicada con respecto a la evidencia disponible, que es el asunto nuclear en la explicación de una teoría. Alguien podría decir que según el concepto de explicación que he introducido desde el principio, el fracaso de la auto-explicación no puede llevar al cuestionamiento de la teoría actual como explanandum (pues, en una explicación el explanandum no es cuestionado): pero, mi objeción no está basada en la idea de que la teoría actual como explanandum tiene que ser cuestionada si la teoría actual no es explicada, sino que está basada en la idea propia del naturalismo epistemológico de que la teoría actual tiene que ser cuestionada si la teoría actual no logra explicarse a sí misma. Por tanto, cuestionar la psicología empírica, en el contexto de la auto-explicación de la teoría actual, es, según el propio naturalismo, cuestionar globalmente la teoría actual!

Termino con un par de reflexiones. No estoy afirmando, obviamente, que el fracaso de la psicología empírica en cualquier contexto de prueba conduce al escepticismo global. Una consideración como esa, además de ser completamente implausible, no tocaría la naturalización de la epistemología sino que, más bien, entrañaría concebir la psicología empírica como filosofía primera (en el sentido en que, según el modelo clásico, el cuestionamiento de la Epistemología como filosofía primera conduciría al escepticismo global). La tesis que defiendo es que el fracaso de la psicología empírica en el contexto de prueba de la auto-explicación de la teoría actual, donde el proyecto de auto-explicación es definitorio del naturalismo epistemológico, conduce al escepticismo global, en cuyo caso el naturalismo entraña de suyo la posibilidad del escepticismo global. En cualquier otro contexto de prueba podría abandonarse la psicología empírica contra el trasfondo de la teoría actual restante. Por otra parte, es factible ahora ver qué anda mal en el argumento contra la posibilidad del escepticismo global: del hecho de que tengamos que comprometernos con nuestra teoría actual en el curso de cuestionar una parte de la teoría actual, no se sigue que el cuestionamiento de esa parte de la teoría excluya el cuestionamiento global de la teoría. Es razonable sostener a la vez que la psicología empírica echa mano de otras partes no cuestionadas de nuestra teoría actual en el curso de explicar la teoría actual (de hecho, según el holismo epistemológico no puede ser de otra manera), por ejemplo, de la óptica, y que, sin embargo, según el propio naturalismo epistemológico, el fracaso de la psicología empírica nos lleve necesariamente a cuestionar globalmente la teoría actual (nos lleve, entre otras cosas, a tener que deshacernos de la óptica).

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