El argumento tradicional contra el relativismo

En su libro Fear of Knowledge (Oxford: Clarendon Press, 2006), P. Boghossian sostiene que el argumento tradicional con respecto a la incoherencia del relativismo global (sobre los hechos) no funciona. Según él, la idea detrás del argumento, que el relativista tiene que comprometerse con alguna verdad absoluta y, por tanto, su posición es incoherente, es correcta. Pero, el argumento tradicional no probaría que el relativista tenga que comprometerse con algunas verdades o hechos absolutos. Por otro lado, Boghossian propone un nuevo argumento que lleva al relativista a ese compromiso y, por tanto, a la incoherencia. Mi objetivo es reivindicar la fuerza del argumento tradicional y de paso, mostrar que tiene más fuerza probativa que el argumento de Boghossian. Además, mi reconstrucción del argumento tradicional hace uso de una estrategia de regreso al infinito que Boghossian usa en su argumento.

De entrada, demos la definición de Boghossian del relativismo global sobre los hechos:
1. No hay hechos absolutos de la forma: p.
2. Si nuestras emisiones sobre hechos son susceptibles de ser verdaderas, no podemos interpretar emisiones de la forma “p” como expresando la proposición p, sino como expresando la proposición:
Según una teoría T en la que creemos, p.
(p. 52; en esta formulación he omitido referirme a la tesis del pluralismo, que no viene al caso).

El argumento tradicional discurre de la siguiente manera. Consideremos la tesis relativista nuclear: “Todos los hechos son relativos” (que no es entrañada por la definición de Boghossian). A continuación nos preguntamos si la emisión relativista es interpretada absoluta o relativamente: como expresando la proposición Todos los hechos son relativos o como expresando la proposición Según la teoría T en la que creemos, todos los hechos son relativos. Si la emisión es interpretada en un sentido absoluto, entonces, siendo verdadera, hay un hecho absoluto de la forma: Todos los hechos son relativos. (Una aclaración: introduce paradojas referirse al hecho absoluto de que todos los hechos son relativos y sería mejor decir lo mismo en términos de una verdad absoluta, pero mantengo esta formulación por simplicidad). En ese caso, la tesis relativista incurre en una autorrefutación lógica: si fuera verdadera, por lo mismo, sería falsa, pues el relativista tendría que comprometerse con al menos un hecho absoluto. Si, por el contrario, la emisión es interpretada en un sentido relativo, entonces la tesis relativista es que según la teoría T en la que el relativista cree, todos los hechos son relativos: un adversario tradicional del relativismo afirmaría que, interpretada así, la tesis relativista solo expresa lo que el relativista está dispuesto a creer y que, por eso, el relativista no está dando razones que merezcan una respuesta razonada.

Boghossian no tiene ningún problema con el primer cuerno del dilema: si la emisión de “Todos los hechos son relativos” es interpretada en sentido absoluto, hay autorrefutación lógica. Pero, él sostiene que del supuesto de que la tesis relativista solo es relativamente verdadera no se sigue que la tesis relativista solo expresa una inclinación subjetiva del relativista. Como ya es explícito en mi formulación del argumento tradicional, la referencia a una teoría indica que el relativismo no tiene que ser racionalmente gratuito. Más aún, es posible que el relativista argumente que la teoría T según la cual todos los hechos son relativos es una teoría que es razonable creer para cualquiera. De este modo, puede decir que la emisión de “Todos los hechos son relativos” expresa la tesis de que según la teoría T en la que es razonable creer, sea uno relativista o no-relativista, todos los hechos son relativos.

Mi reconstrucción del argumento tradicional trata, pues, del segundo cuerno del dilema. Así que la emisión de “Todos los hechos son relativos” es interpretada como expresando la proposición Según la teoría T en la que creemos, todos los hechos son relativos. Pues bien, estamos ante un nuevo dilema: nos preguntamos si el hecho correspondiente a la proposición es un hecho absoluto o relativo. Supongamos que la emisión de “Todos los hechos son relativos” es interpretada en un sentido relativo y que, siendo verdadera, hay un hecho absoluto de la forma: Según la teoría T en la que creemos, todos los hechos son relativos. En ese caso, no estamos, desde luego, ante una autorrefutación (ni siquiera ante una inconsistencia) lógica: es compatible la verdad de que según la teoría T en la que creemos, todos los hechos son relativos, y la verdad de que este hecho sea, falsando así la teoría T, un hecho absoluto. Pero, el relativista incurre en una autorrefutación pragmática: una consecuencia de su tesis relativista global es que según la teoría T en la que creemos, en la que él cree, el hecho (de que según la teoría T en la que creemos, todos los hechos son relativos) es un hecho relativo. Por tanto, el relativista no puede aseverar la oración “Todos los hechos son relativos”, si su aserción es verdadera si, y solo si, hay el hecho absoluto de que según la teoría T en la que creemos, todos los hechos son relativos: no puede aseverar a la vez que según la teoría T en la que creemos, todos los hechos son relativos, y que el hecho (de que según la teoría T en la que creemos, todos los hechos son relativos) es un hecho absoluto. En otras palabras, no podría aseverar la oración “Todos los hechos son relativos”, interpretada en un sentido relativo, y, por ello mismo, aseverar la oración “Según la teoría T en la que creemos, todos los hechos son relativos”, interpretada en un sentido absoluto (aunque interpretadas así ambas aserciones pueden ser verdaderas a la vez). De manera que, aunque es lógicamente posible que el hecho correspondiente a la proposición Según la teoría T en la que creemos, todos los hechos son relativos, sea un hecho absoluto, no es una opción para el relativista que lo sea.

Supongamos, por el contrario, que la emisión de “Todos los hechos son relativos” es interpretada en un sentido relativo y que, siendo verdadera, hay un hecho de la forma: Según la teoría T* en la que creemos, hay una teoría T en la que creemos según la cual todos los hechos son relativos. En efecto (y aquí estoy haciendo uso de una estrategia que Boghossian emplea en su nuevo argumento), si el hecho correspondiente a la proposición Según la teoría T en la que creemos, todos los hechos son relativos, es un hecho relativo, ello tiene que deberse a que este mismo hecho es a su vez relativo a una teoría en la que creemos: en particular, una teoría que es sobre nuestra teoría o tesis relativista. Así, la dialéctica de referirse a una teoría para relativizar este hecho introduce un regreso al infinito. Pues, o bien optamos por una autorrefutación pragmática a este nivel o bien el hecho correspondiente a la proposición Según la teoría T* en la que creemos, hay una teoría T en la que creemos según la cual todos los hechos son relativos, es un hecho relativo, en cuyo caso, es un hecho relativo a una teoría. Ciertamente, es posible que haya identidad entre la teoría T* y cualquier otra teoría de orden superior: cualquier teoría de orden superior es, como T*, una teoría sobre nuestras teorías y creencias y, por eso, T* podría ser una teoría dentro de cuyo alcance caen todas nuestras teorías y creencias, incluyendo la propia teoría T*. Por tanto, si la emisión de “Todos los hechos son relativos”, interpretada en un sentido relativo, es verdadera, entonces hay un hecho de la forma: Según la teoría T* en la que creemos, hay una teoría en la que creemos (que es T*) según la cual hay una teoría T en la que creemos según la cual todos los hechos son relativos. En cualquier caso, la dialéctica de referirse a la teoría T* para relativizar este hecho introduce un regreso al infinito.

La consecuencia es que el relativista tiene que comprometerse con la idea de que hay un hecho infinito de la forma: Según la teoría T* en la que creemos, hay una teoría en la que creemos (que es T*) según la cual hay una teoría en la que creemos (que es T*) según la cual …, y así sucesivamente, hay una teoría T según la cual todos los hechos son relativos. Como Boghossian señala con respecto a su argumento, es absurdo sostener que si nuestras emisiones sobre hechos son susceptibles de ser verdaderas, tenemos que interpretar dichas emisiones como expresando proposiciones infinitas que, por ello mismo, no estaríamos en condiciones de comprender. Del mismo modo, es absurdo sostener que si la emisión de “Todos los hechos son relativos” es susceptible de ser verdadera, tenemos que interpretar dicha emisión como expresando una proposición infinita que, por ello mismo, no podemos comprender.

De este modo, mi reconstrucción del argumento tradicional contra el relativismo global atrapa al relativista en un dilema de tres cuernos: o bien la tesis relativista incurre en una autorrefutación lógica (la emisión de “Todos los hechos son relativos”, interpretada en un sentido absoluto, sería falsa si fuera verdadera), o bien la tesis relativista incurre en una autorrefutación pragmática (la emisión de “Todos los hechos son relativos”, interpretada en un sentido relativo, no podría realizarse si hay un cierto hecho absoluto en juego), o bien la tesis relativista es ininteligible (la emisión de “Todos los hechos son relativos”, interpretada en un sentido relativo, expresa una proposición infinita que no podemos comprender). La conclusión es, contra Boghossian, que el argumento tradicional prueba que el relativista tiene que comprometerse con algún hecho absoluto y que, por eso, su posición es autorrefutante (intrinsecamente incoherente) o es ininteligible.

Brevemente me referiré al nuevo argumento de Boghossian para mostrar que tiene menos fuerza probativa que el argumento tradicional. La idea nuclear es que para el relativista todos los hechos son de la forma siguiente (por ejemplo): Según la teoría T en la que creemos, los dinosaurios existieron. Entonces, estamos ante el dilema de preguntarnos si es un hecho absoluto o relativo. Si el relativista afirma que es un hecho absoluto, entonces abandona el punto de vista según el cual todos los hechos son relativos. Si, por el contrario, el relativista afirma que es un hecho relativo, entonces ese hecho tiene que ser relativo a una teoría en la que creemos, lo que nos lleva a un hecho de la forma: Según la teoría T* en la que creemos, hay una teoría T en la que creemos según la cual los dinosaurios existieron. En este caso, comienza una dialéctica de regreso que termina en la postulación de hechos infinitos y, por tanto, de proposiciones infinitas que no podemos comprender. Ahora bien, la conclusión del argumento de Boghossian prueba que el relativista tiene que comprometerse con algún hecho absoluto y que, por eso, su posición no es globalmente relativista o es ininteligible. Pero, digamos que caer en el pozo de que su posición no sea globalmente relativista es ser extrínsecamente incoherente, en el sentido de que el relativista no logra expresar el punto de vista de que todos los hechos son relativos: es incoherente porque su tesis finalmente formulada no es una tesis relativista con el alcance que debería tener, pero no es intrínsecamente incoherente porque él solo afimaba (2 en la definición del relativismo global) que todos los hechos son de la forma: Según la teoría T en la que creemos, los dinosaurios existieron. Y no hay inconsistencia de ningún tipo entre que todos los hechos sean de esta forma y a la vez (algunos de ellos) sean hechos absolutos. El problema estaba ya con la definición de Boghossian del relativismo global, que no entraña la tesis de que todos los hechos son relativos pues solo afirma que no hay hechos absolutos de la forma: Los dinosaurios existieron (1 en la definición del relativismo global). En cambio, de acuerdo con el argumento tradicional, el relativista que cae en el pozo de que su posición sea autorrefutante es intrínsecamente incoherente: él sobre todo afirmaba que todos los hechos son relativos y la tesis relativista así formulada es lógica o pragmáticamente inconsistente con el compromiso de que algún hecho es absoluto.

Sin duda, tiene más fuerza probativa demostrar que el relativismo es autorrefutante o es ininteligible que demostrar que el relativismo no es global o es ininteligible. Según el argumento de Boghossian el relativista no logra expresar el relativismo global y, por eso, el relativismo global es inexpresable, pero según el argumento tradicional el relativismo global es de suyo inexpresable y, por eso, el relativista no logra expresarlo!

Etiquetas: , ,

2 comentarios to “El argumento tradicional contra el relativismo”

  1. Javier Vidal Says:

    Me comento a mí mismo… En un punto me he expresado incorrectamente, craso error. He hablado de autorrefutación pragmática y no es tal. Un caso de autorrefutación pragmática es aquel en el que por el mero hecho de aseverar algo, la aserción es falsa. El ejemplo paradigmático es la aserción de “No existo”. Otro ejemplo ya clasico es el de aseverar que somos cerebros-en-la-imagen en una cubeta-en-la-imagen: si aseveramos esto es que somos cerebros en una cubeta y, por tanto, la aserción es falsa ya que no es una alucinación que somos cerebros en una cubeta!
    En la medida en que una aserción es necesariamente falsa por el hecho de realizarla, hay una autorrefutación pragmática.

    Pero, el caso discutido no era de ese tipo: no es una autorrefutación. El caso es aquel en que la aserción de “Todos los hechos son relativos” es verdadera si, y solo si, hay el hecho absoluto de que según la teoría T en la que creemos, todos los hechos son relativos. Como he argumentado, si la aserción pudiera realizarse, no hay problema con que sea verdadera (así que no es autorrefutante). El problema es que la aserción no puede realizarse: quien realiza la aserción tiene que estar comprometido con el relativismo global pero, al mismo tiempo, realizar la aserción le compromete con un hecho absoluto. Las condiciones pragmáticas para realizar una aserción no se cumplen: al realizar la aserción el relativista tendría que considerar la oración “Todos los hechos son relativos” a la vez como verdadera y como falsa, lo que va contra la naturaleza de la aserción.

    Esto puede calificarse como un caso de inexpresabilidad pragmática. En este sentido, podemos contraponerlo al caso (basado en una estrategia de regreso al infinito) en que la emisión de “Todos los hechos son relativos” es ininteligible, un caso de, digamos, inexpresabilidad semántica. De manera que, de acuerdo con el argumento tradicional reconstruido por mí, la tesis relativista es autorrefutante o es inexpresable pragmática o semánticamente. Sigue en pie, y por las mismas razones, que tiene más fuerza probativa que el argumento de Boghossian.

  2. El AT contra el relativismo « Relativismo e inconmensurabilidad Says:

    […] Adjunto unas diapositivas de power-point correspondientes a mi ponencia en el I Coloquio Peruano de Filosofía Analítica, que constituye un desarrollo de algunas ideas ya expuestas en el post anterior El argumento tradicional contra el relativismo […]

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: