Minimalismo e idealismo trascendental (I)

Hay una lectura según la cual el segundo Wittgenstein es un idealista trascendental (es la lectura Williams-Lear, sus principales exponentes). Según esta lectura el sujeto del pensamiento, un nosotros trascendental (o un yo trascendental constitutivamente plural), desaparece, es decir, se contrae hasta un punto sin extensión y queda la realidad coordinada con él (por usar los términos del primer Wittgenstein sobre el solipsismo, Tractatus 5.64): en efecto, si las condiciones trascendentales del pensamiento le confieren validez objetiva, no hay diferencia entre nuestra forma de pensar sobre las cosas y la forma como son las cosas (a nivel fenoménico), lo que significa que, por ejemplo, la proposición expresada por “Nosotros pensamos que todo suceso tiene una causa” equivale a la proposición expresada por “Todo suceso tiene una causa”. Uno está legitimado a pasar de una a otra proposición, y entonces el sujeto desaparece. Desde el punto de vista de Kant, la equivalencia en cuestión es el resultado de que nuestro pensamiento tiene validez objetiva porque puede probarse que nuestra forma de pensar sobre las cosas constituye la forma como son las cosas (a nivel fenoménico). Lo que significa que el sujeto desaparece después de haber hecho su tarea. A la tesis kantiana de que puede probarse que nuestros pensamientos tienen validez objetiva suele oponerse la tesis de Hume de que todo lo que hay es la inevitabilidad subjetiva de que una naturaleza humana como la nuestra está dispuesta a pensar sobre el mundo como lo hacemos. Pero, si en el idealismo trascendental el sujeto del pensamiento desaparece, en el escepticismo humeano nuestra forma subjetiva de pensar ocupa toda la escena.

Según esta distinción, ver al segundo Wittgenstein como un idealista trascendental está en completa oposición a otra interpretación más actualizada que, tomando pie en las consideraciones sobre seguir una regla, lo ve como un escéptico humeano. No voy a ocuparme de este problema exegético. Mi objetivo es introducir un concepto minimalista de idealismo trascendental: la idea es que podemos conservar el carácter evanescente del sujeto trascendental y, por tanto, el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestra forma de pensar, sin comprometernos con el concepto robusto de que nuestra forma de pensar sobre las cosas constituye la forma como son las cosas. Ciertamente, puede cuestionarse hasta qué punto tiene sentido seguir hablando de idealismo trascendental pero, si mi concepto es lo suficientemente conservador, todo se reduciría a una discusión sobre palabras. Lo más relevante es que trato de presentar una explicación humeana del concepto de idealismo trascendental: una explicación que da cuenta de la posesión del concepto en términos de la inevitabilidad subjetiva de que una naturaleza humana como la nuestra esté dispuesta a aceptar el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestro pensamiento. Sin embargo, lo implausible de esta última tesis da entrada a un nuevo argumento contra el idealismo trascendental.

El punto de comparación es el concepto minimalista de verdad tal y como es formulado por P. Horwich (en Truth, Oxford: Blackwell, 1990). Según Horwich, la verdad es una propiedad y su naturaleza queda esclarecida por una teoría que es la conjunción infinita de todas las oraciones que instancian el esquema:

(V) La proposición de que p es verdadera si, y solo si, p.

Con respecto a las instancias del esquema (V), Horwich establece dos consideraciones esenciales: 1) “si y solo si” no tiene el significado del bicondicional material sino que expresa una equivalencia necesaria, y 2) cada instancia del esquema (V) es cognoscible a priori, de manera que su verdad no puede ser explicada por una teoría, cognoscible solo a posteriori, que afirme que la propiedad de la verdad es coextensiva con alguna otra propiedad tal como la propiedad de la correspondencia con el mundo.

Del mismo modo, a semejanza del predicado “es verdadera” introduzcamos un predicado “es pensada-T por nosostros” (es pensada trascendentalmente por nosostros), que expresa una propiedad y cuya naturaleza es revelada por una teoría que es la conjunción infinita de todas las oraciones que instancian el esquema:

(T) La proposición de que p es pensada-T por nosotros si, y solo si, p.

De entrada, un par de aclaraciones son relevantes. Primero, nadie excepto el idealista trascendental sostendrá que las instancias de (T) son verdaderas, así que, obviamente, el compromiso con (T) es un compromiso idealista. Segundo, el dominio de “p” tiene que ser restringido, no cuantitativa sino cualitativamente. El idealista trascendental está comprometido con (T) para un dominio de “p” que cubre todas las proposiciones concebidas a nivel fenoménico (a nivel empírico): por tanto, una proposición como la expresada por “Todo suceso tiene una causa” es una instancia de “p” concebida como “Todo suceso tiene una causa al nivel de los fenómenos”. Sin embargo, esta restricción no lleva necesariamente a una restricción cuantitativa pues, por un lado, la crítica a la distinción analítico/sintético significa que toda proposición, incluyendo las proposiciones lógicas y matemáticas, tiene que ser concebida a nivel fenoménico (toda proposición tiene contenido empírico) y, por otro lado, es posible una formulación del idealismo trascendental según la cual las proposiciones metafísicas solo son pseudo-proposiciones. Esto no entraña que nos quedamos con dos conjuntos infinitos de proposiciones, donde la proposición expresada por “Todo suceso tiene una causa” es miembro de un conjunto y la proposición expresada por “Todo suceso tiene una causa al nivel de los fenómenos” es miembro del otro conjunto, de modo que los miembros de ambos conjuntos son instancias de “p” en el esquema (V) pero solo los miembros del segundo conjunto son instancias de “p” en el esquema (T): más bien, las razones que nos llevaron excluir una restricción cuantitativa son también razones para excluir que haya un conjunto de proposiciones que no son concebidas a nivel fenoménico. Lo propio es decir que solo hay un conjunto infinito de proposiciones, del que la proposición expresada por “Todo suceso es una causa” es un miembro, que deben ser concebidas a nivel fenoménico. Por tanto, toda proposición concebible es una instancia de “p” en el esquema (T).

Pues bien, con respecto a las instancias del esquema (T), me parece que el idealista trascendental, además de considerarlas verdaderas, está comprometido con las siguientes tesis: 1) las oraciones “La proposición de que p es pensada-T por nosotros” y “p” no son solo extensionalmente equivalentes sino que son necesariamente equivalentes, y 2) cada instancia del esquema (T) es cognoscible a priori, en cuyo caso su verdad no puede ser explicada por una teoría, cognoscible solo a posteriori, que afirme que la propiedad de ser pensado-T por nosotros es coextensiva con alguna otra propiedad tal como la propiedad de ser constituyente del mundo (a nivel fenoménico). Así, la idea minimalista es que el contenido nuclear del idealismo trascendental, el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestro pensamiento, está suficientemente representado por las tesis de que las instancias del esquema (T) expresan equivalencias necesarias y son cognoscibles a priori. En otras palabras, el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestro pensamiento no incluye necesariamente la tesis de que la propiedad de ser pensado-T por nosotros es coextensiva con la propiedad de ser constituyente del mundo. Como adelanté, me parece que este concepto minimalista de idealismo trascendental es tan conservador como para tener derecho al título.

La claúsula final de la tesis 2) dice que la verdad de las instancias del esquema (T) no puede ser explicada por una teoría, cognoscible solo a posteriori, que afirme la coextensividad entre la propiedad de ser pensado-T por nosotros y la propiedad de ser constituyente del mundo. Esta consideración me resulta indiscutible. Lo relevante es que de ahí no se sigue que la verdad de las instancias del esquema (T) no pueda ser explicada por una teoría, cognoscible a priori, que afirme la coextensividad en cuestión. No veo por qué no puede haber una teoría de este tipo. Ciertamente, no cabe la posibilidad de que haya una teoría, cognoscible a priori, que explique la verdad de las instancias del esquema (V) en términos de la coextensividad entre la propiedad de la verdad y la propiedad de la correspondencia con el mundo: la propiedad de la correspondencia entre las proposiciones y el mundo no es cognoscible con independencia de un conocimiento a posteriori sobre el mundo (y nuestra relación con él). Pero, la propiedad de las proposiciones como constituyentes del mundo sería, por definición, cognoscible con independencia de un conocimiento a posteriori sobre el mundo (y nuestra relación con él), en cuyo caso es posible que haya una teoría, cognoscible a priori, que explique la verdad de las instancias (T) en términos de la coextensividad entre la propiedad de ser pensado-T por nosotros y la propiedad, cognoscible a priori, de ser constituyente del mundo. De manera que el hecho de que las instancias del esquema (T) sean cognoscibles a priori no es una objeción a la posibilidad de que la propiedad de ser pensado-T por nosotros sea explicada finalmente en términos de la propiedad de ser constituyente del mundo. Ahora bien, esa posibilidad no toca la idea minimalista: si el idealista trascendental no tiene que comprometerse más que con las tesis 1) y 2), resulta que, en efecto, el carácter trascendental de la validez objetiva de nuestro pensamiento no incluye necesariamente la tesis de que la propiedad de ser pensado-T por nosostros y la propiedad de ser constituyente del mundo son coextensivas, a pesar de que pueda haber una teoría que explique la propiedad de ser pensado-T por nosotros en términos de la propiedad de ser constituyente del mundo.

Continuaré en un próximo post…

Etiquetas: , , ,

2 comentarios to “Minimalismo e idealismo trascendental (I)”

  1. Menandro camarán Pietri Says:

    He recogido , al menos, dos de sus publicaciones de este blog y ambas me han ayudado en mi trabajo, son excelentes.

  2. javiervidal Says:

    Qué bueno, Menandro! Me satisface mucho que el blog tenga cierta utilidad para el trabajo de los demás.

    Un abrazo,
    Javier

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: